martes, 13 de marzo de 2012

II (estudio de color sin título)

Siento algo, un temblor atrás de mí. Abro los ojos para ver qué es. Me desperezo. ¿Por qué siempre escribo tan de mañana? Mis ojos son lo menos importante en este momento. Uso el tacto de mi espalda, uso los sonidos, para ver qué pasa afuera.

Alguien, cerca de mí también usa el tacto. Rebeca se mueve despacito a mi lado. Más despierta. Yo escucho en silencio sus movimientos y la oigo abrir mis nalgas y jugar con ellas. La oigo caminar por mi costado. La siento susurrar con voz enredada de por la mañana -Cesar... Buenos días Cesar -A mí me gusta cuando dice mi nombre así, acariciándolo no más y me revuelvo en silencio. 
Ella dice -Ayer no dijiste nada de los cuadros. 

Estamos en una habitación amplia, pero pequeña para ser un estudio y un dormitorio a la vez, pero aun así nos da igual. Nos tiramos rendidas todos los días sobre un colchón a su vez tirado en el suelo y somos muy felices entre las paredes blancas. Estamos presididas por el estudio de color con pintura plástica. -Oye, -me dice, -¿me has oído?
-Sí que dije Rebequita, lo que pasó fue que tú no me oíste.


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