Este cuadro fue pintado por Magritte en 1927. Un año antes había pintado su primer cuadro surrealista y junto con otros dos pintores surrealistas belgas firmó dos octavillas Unos actos vergonzosos y Un par de desposorios de la Torre Eiffel.
En 1966, poco antes de fallecer, habla en su correspondencia con Michel Foucault sobre la relación entre mundo, pensamiento e imágenes:
Lo que es propio al pensamiento es la semejanza. Es semejante en tanto que ve, entiende o conoce, se convierte en lo que el mundo le ofrece.Nos habla sobre cómo se conoce el mundo a través de los cuadros y otras obras artísticas. Cómo somos permeables a todo cuanto percibimos en tanto que lo comprendemos. Para mi gusto, Pessoa lo expresa muy bien en su Libro del desasosiego:
Y así, contempladores iguales de las montañas y las estatuas, disfrutando de los días como de los libros, soñándolo todo, sobre todo para convertirlo en nuestra íntima substancia.
Y si nos convertimos un poco en el mundo al pensarlo, ¿el mundo se convierte un poco en nosotros al ser pensado? Me resulta curioso que la primera frase me parece verdadera, de la segunda no estoy tan segura, y sin embargo se me antoja una tautología evidente.
Ejemplo, para explicar por qué de la segunda frase no estoy tan segura: hace poco vi Melancolía de Lars von Trier. Yo desde luego, he cambiado. ¿Pero ha cambiado Melancolía? Obviamente mi experiencia de la pelicula es distinta a la de mis compañeros y eso implica que en algo la estoy modificando, esto se da por hecho, pero... ¿y si nos preguntamos si ha cambiado Melancolía de un modo más profundo? Sin que el cambio esté atado a mi presencia. Es decir, una interpretación literal de la frase. Entonces ya... ya no me lo creo. No me cuadra que mañana en Japón alguien ponga esta película y sea distinta. Entonces, ¿hasta qué punto influye mi pensamiento (sin la intervención de mis actos) en el mundo? ¿Se puede cambiar el mundo pensándolo?
Muchas preguntas para hoy. Lo que sí sé, es que yo desde luego, he cambiado. Este cuadro, podría formar parte perfectamente del mural que Justine compone en el estudio de su hermana Julie. Esa escena de la película, es una muestra perfecta del reflejo del pensamiento en imágenes. De la simbiosis especial que existe entre arte y pensamiento, es decir, la expresión. Así que, para mi gusto, Lars von Trier, está de acuerdo con Magritte y con Pessoa.

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