sábado, 29 de diciembre de 2012

El último

Cualquier cosa
que tenga un ligero sabor de fracaso
será bien recibido en esta casa.

Rellene su formulario por favor.
Mire a los lados mientras le fotografiamos.
Sí, así.

 ¿Cuántas veces piensa usted,
acerca del pasado?

¿Se sorprende a sí mismio sintiendo,
lo que sintió antaño cuando recuerda?

Permítame que le pregunte
no se encuentre por favor, incómodo
ante nuestras miradas.

¿Es una sensación agradable,
melancólica tal vez?

¿Es un placer empañado, por las sombras,
que se condensan alrededor de las certezas
de las decisiones correctas?

viernes, 28 de diciembre de 2012

Sin titulo



Me señalan porque miro al horizonte sin ningún velo.
Porque no me cubro la cara para recibir al sol.
Pero yo no puedo hacer otra cosa,
para que la claustrofobia,
no me atrape a cielo abierto.

Puedes esperar el deshielo
para que tu pelo deje de ser eléctrico y de estar erizado pero hasta entonces,
tendrás que vivir con ello.
Tendrás que vivir en la oscuridad,
Y aprender su idioma.
Dejar que el corazón no se agite cada vez que estás ciego.
Y cruzar las manos mientras el destino pasa.

Va vestido de largo,
y no quiere saber nada,
de nadie.

Tal vez lo hemos apagado todo
con nuestras manos húmedas .
Y por eso yo, sin velo, miro el ocaso,
y siento miedo.
Pero no podría hacer otra cosa ni sentir otra cosa.
Que ver cómo el destino ha perdido sus brazos,
y pasa de largo.

lunes, 24 de diciembre de 2012

Después

Mi padre y mi madre libran un combate en mi pelo.

Hoy mis rizos negros susurran palabras secretas a los rubios.

Palabras de guerra.

Hoy soy rubia,
pero mañana seré morena y,
lo único que me quedará tras la guerra es un castaño acaramelado.
La tierra quemada.
Y mientras me pregunto que por qué fueron tan malos buscadores de tesoros.
Si yo soy lo que ha quedado.

Y mi madre me trenza el pelo mientras duermo.
Y mi padre le sujeta fuertemente los cabellos,
y se los ata a un clavo,
para que no se olvide de mi trenza,
antes de irse a dormir.

lunes, 10 de diciembre de 2012

San Diego

La incertidumbre es lo único,
que me une a ti.
Como un resorte no saber nada me habla.
Es la bisagra entre la cabellera de Sylvia y su cuerpo.
Un museo de espejos.

Soy un gato. Pero un buen gato nunca haría nada en contra de su amo
nunca dependería en ninguna escala.
A mí en cambio simplemente... a veces me sale bien
y a veces mal.
Y yo me miraba simplemente en el espejo. Buscando mis defectos a su lado mientras el estaba tumbado a mi lado. Su respiración era distinta de la mía. Más profunda. Más pesada. Más costosa.
Ambos lo sabíamos. Por lo menos yo, que su respiración era así de distinta a la mía.
Pero aún así, seguimos viéndonos. Sin prestar mucha atención a respiraciones.