lunes, 10 de diciembre de 2012

San Diego

La incertidumbre es lo único,
que me une a ti.
Como un resorte no saber nada me habla.
Es la bisagra entre la cabellera de Sylvia y su cuerpo.
Un museo de espejos.

Soy un gato. Pero un buen gato nunca haría nada en contra de su amo
nunca dependería en ninguna escala.
A mí en cambio simplemente... a veces me sale bien
y a veces mal.
Y yo me miraba simplemente en el espejo. Buscando mis defectos a su lado mientras el estaba tumbado a mi lado. Su respiración era distinta de la mía. Más profunda. Más pesada. Más costosa.
Ambos lo sabíamos. Por lo menos yo, que su respiración era así de distinta a la mía.
Pero aún así, seguimos viéndonos. Sin prestar mucha atención a respiraciones.

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