Me señalan porque miro al horizonte sin
ningún velo.
Porque no me cubro la cara para recibir al
sol.
Pero yo no puedo hacer otra cosa,
para que la claustrofobia,
no me atrape a cielo abierto.
Puedes esperar el deshielo
para que tu pelo deje de ser eléctrico y de
estar erizado pero hasta entonces,
tendrás que vivir con ello.
Tendrás que vivir en la oscuridad,
Y aprender su idioma.
Dejar que el corazón no se agite cada vez que
estás ciego.
Y cruzar las manos mientras el destino pasa.
Va vestido de largo,
y no quiere saber nada,
de nadie.
Tal vez
lo hemos apagado todo
con nuestras manos húmedas .
Y por eso yo, sin velo, miro el ocaso,
y siento miedo.
Pero no podría hacer otra cosa ni sentir otra
cosa.
Que ver cómo el destino ha perdido sus
brazos,
y pasa de largo.
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