miércoles, 30 de octubre de 2013

What Yaiza inspired me and today readings

"I never, even for a moment, doubted what they’d told me. This is why it is that adults and even parents can, unwittingly, be cruel: they cannot imagine doubt’s complete absence. They have forgotten." - Foster Wallace, All that



I do not rank real art among the ideologies, although art does have a quite particular and specific relationship with ideology. (...)   It is essential to take the words which make up this first provisional definition literally if we are to avoid lapsing into an identification of what art gives us and what science gives us. What art makes us see, and therefore gives to us in the form of 'seeing ', 'perceiving ' and 'feeling ' (which is not the form of knowing ), is the ideology from which it is born, in which it bathes, from which it detaches itself as art, and to which it alludes. 


And suddenly we can peer it, it's as easy as opening the tips of your fingers a bit once they are inside of a box, once you've had the first glace.
Then you keep reading, unconsciously colliding your world with the text's. I would say that it's more like a mirror, you, in that moment, are more like a mirror than like a vessel. Every single word just as every single beam of light, has it own reflection on the mirror. Or the irregular surface that your self compounds. Fruitful. Yeah, and one day it can happen that some of these words just get stucked in one of the ckracks you have. As a surface I mean. And then, then you're most likely fucked up. But also then you get something that a superficial person would call “real” that overused beam of light, an emotion or something similar. It affects you, I mean. It is the same feeling as the one that you have when someone is touching something of yours really personal. But it is funny, cause you are the reader, so actually you are the one that is touching someone else's really personal stuff.

Appart from all this, I can only say that I hate that bullshit about that not all those who wander are lost (overused beam of light). I mean, I wander, and I'm lost.
 

sábado, 9 de marzo de 2013

Me lo comen los estructuralistas (el coño)

Hay un tío. Está ese típico tío que todo el mundo conoce pero que nadie reconoce cuando va por la calle. Es un, pongamos un jugador de fútbol, profesional, que corre como la puta madre, está corriendo sin parar el día de la final del mundial de fútbol en la que él tendría que estar jugando (corriendo sobre el césped. Pero corre sobre el asfalto.) Pero corre por una acera. 
Pongamos va por Alberto Aguilera, sí, el mundial es en España y la final se juega en Madrid y el tío va corriendo por esa calle. Y nadie que se le cruza piensa ni por un momento que es ese tío que corre como alma que lleva el diablo al Bernabeu porque llega tarde a la final que su país juega. Es un pieza, el súper goleador, pero también es al que la gente que le hubiera reconocido está toda hacinada en algún sitio con televisor esperando a que dé comienzo el partido de sus vidas. O en el mismo estadio. Allí están todos nerviosos como si fueran a pisar el césped. Seguro que es un día extrañamente caluroso, y la gente se abanica con las entradas mientras oye la música de fondo, y las conversaciones son tenues porque todos están con la mente puesta en El Partido. Mientras Ese Tío, corre.
Su puta madre porque no va a llegar. Pero qué es lo excepcional de toda esta escena. No lo son las expectativas truncadas de toda la gente que se aprieta bien consciente del calor que hace. Tampoco las de los compañeros de equipo. Lo bueno de esto es que éste tío, está perdido. Es el peor momento de su vida para perderse. Pero lo está. Ése tío se mea en ti porque tu tienes facebook de llavero y él está perdido. No sabe a dónde coño tirar. No conoce este puto idioma y el país está paralizado, no hay un puto taxi en la ciudad. Es el primero que en un área superpoblada encuentra la forma de desaparecer, de deslizarse entre todas las redes salvavidas que nos sujetan cuando no hacemos pie y cuando sí también. Él de repente está en un vacío legal. El fallo de Matrix. No sé, si alguna vez ves a un tío correr como a su vida, vuelve la vista atrás y espera tener un deja vú. Sólo por si acaso. Piensa que tú podrías ser el primer tío en reconocer a ese tío que todo el mundo conoce pero que nadie reconoce.

¿Brillante no? Ahora, después de haberte explicado la historia te la puedo contar. Estoy segura de que no la hubieras pillado ni de coña:

Yo iba por la calle un día caluroso de la hostia. Me estaba cagando en todo porque no encontraba el mechero y de pronto oí a alguien que se acercaba, mi primer instinto fuel el de pedirle fuego, pero en seguida me di cuenta de que venía corriendo. Me pasó como una exhalación y ni siquiera se disculpó por haberme dado un empujoncito. Seguro que iba al partido. Putos fanáticos. 
Aunque no pude resistirme a mirar un momento para atrás, a ver si en realidad huía de algo, pero no vi nada.

lunes, 14 de enero de 2013

Nota al pie



Y el hielo se hizo carne entre nosotros.
Y su carne fue la nuestra y cortaba 
y era fría y nadie habló de ello.
Todos teníamos miedo.

Buscaba su reflejo en los charcos pero sólo encontraba suciedad y trozos oscuros de hielo.
Cantaba alto mientras caminaba.
Pero sólo oía el ruido de su respiración entre palabra y palabra. 
Miraba al cielo y no veía nubes. Sólo veía el vapor que salía de su boca, y contrariado torcía el gesto. Cuando pensaba en lo que se encontraría detrás de la valla del parque apretaba fuerte los bolsillos de su anorak. Entonces su nudillos se volvían blancos y contrastaban con el azul de la punta de sus dedos. Un rato antes las uñas le dolían pero ya había dejado de notarlo.
Si aprietas algo muy fuerte, la circulación tiene más dificultades para alimentar la zona tensa, así que es más facil que den comienzo procesos de congelación. 
Divisó las barras de colores y se detuvo sólo por un segundo para contemplarlas. Después vinieron el tobogán y los columpios. La red para escalar. Y luego, los cochecitos. La entrada estaba al otro lado, se encaramó y pasó por encima de la barandilla barnizada de verde oscuro. En el suelo sólo se veían hojas secas. 

Ella entendía que sólo quisiese que fuese su compañera de juegos, pero aun así le dolía. Asintió levemente cuando le vio cruzar el amplio patio, y avanzó recordándose que lo que uno decide es lo que existe, lo que empieza a existir en el mundo, y que así funcionan las creaciones, a través de una decisión. Una rama mal colocada fue suficiente para que antes de llegar a su encuentro ya le sangrase la nariz. Las gotas espesas y calientes llegaban hasta su boca y ella no hacía nada por impedirlo. Una vez allí la recorrían hasta colmar sus comisuras.

Él no ocultó su expresión entre sorprendida y asustada, o tal vez no se dio cuenta de la cara que estaba poniendo. Ella sonrió para tranquilizarle y sus dientes se mancharon también, y entonces él asintió y su rostro volvió a la inexpresividad habitual. Subieron juntos al tobogán y se dejaron empapar por todo lo que quedaría atrás pronto. Ya comenzaba a clarear. Las primeras luces hicieron que la sangre se volviera más roja y él le limpió el rostro con su gorro. 

Ella le dio un beso y él continuó en silencio. Se cogieron de la mano. Sus corazones estaban igual de apretados que el uno contra el otro. Ninguno de los dos estaba seguro de que si hubiera habido otra solución la habrían escogido. Nadie se había molestado en buscarle otro final al juego. Lloraban, pero no estaban tristes, era sólo el frío.